Navidad del ’77: El regalo estrella fue un cartón

En 1977 el mundo del cine y los juguetes cambio para siempre con el estreno de Star Wars (película que hoy conocemos como Star Wars Episodio IV: Una nueva esperanza). El éxito del film fue rotundo, convirtiéndose en la película más taquillera de su año. Incluso el famoso critico de aquél entonces Roger Ebert, la clasifico como “una experiencia extracorporal”.

Visto aquel éxito descomunal, donde la película recaudaba miles de dolares cada semana, no era de extrañar que sus juguetes fueran altamente demandados. Lo malo era que la juguetera encargada de fabricarlos no estaba preparada para semejante éxito.

 

La arriesgada estrategia de Kenner.

Mattel, Hasbro y Mego, las lideres jugueteras de aquel entonces, rechazaron la licencia de Star Wars. Un mes antes de que se estrenara la película Kenner acepto el desafió. Eran una empresa pequeña de Cincinnati que por aquél entonces era famosa por fabricar jabón. Y no hace falta que os diga que no estaban preparados para el éxito que fue La Guerra de las Galaxias.

Aún así, en tan solo un mes, consiguieron diseñar todos los personajes, vehículos y complementos de lo que sería la primera wave* de Star Wars. Incluso contaron la aprobación de George Lucas. Estas nuevas figuras salían del estándar ya que presentaban una proporción que, en aquellos años era poco común. Cada figura era 3,5 pulgadas, algo poco común en la época. 

  • *Si tienes dudas sobre el significado de la palabra wave y otros términos, no dudes en visitar nuestro glosario.

Aún así, a pesar de conseguir unos buenos diseños en poco tiempo y la aprobación de Lucas, Kenner tenia un enorme problema en el horizonte: la alta demanda del publico. Era tal el éxito de Star Wars que era imposible llegar a abastecer a todos los clientes, y menos teniendo en cuenta que el mercado de navidad estaba en el horizonte. Por lo tanto, Kenner opto por lo más sencillo: vender una promesa.

Como Kenner no podría tener todos los juguetes listos para navidades, lo que vendió fue un cartón. Esté era un vale que decía a los niños, que en cuanto estuviesen las figuras fabricadas serían los primeros en tenerlas. Y no solo eso, si no que además recibirían un total de 4 figuras que llegarían a sus casas mediante correo postal.

Esta estrategia es lo que conocemos hoy en día como preventa, algo super normal en videojuegos y figuras de colección. Pero por aquel entonces era toda una locura. Los padres iban a por la tienda a por juguetes, encontraban cartón y debían convencer a sus hijos de que eso era guay. Sin lugar a dudas fue una apuesta muy arriesgada que funciono mucho mejor de lo que nadie esperaba.

El éxito de Kenner

En las navidades de 1977 ese vale se convirtió en el regalo más vendido de navidades. Los juguetes salieron a la venta a comienzos de 1978, y a finales de año ya eran el juguete mas exitoso del mercado con 40 millones de unidades vendidas. ¡Bien jugado Kenner! Solo en ese año consiguieron 100 millones de dolares de beneficio. Fue una revolución juguetera sin precedentes.

La herencia de Kenner y sus figuras de Star Wars

Lo ocurrido entre las navidades de 1977 y 1978 cambio el mundo del juguete. Kenner y Star Wars lo cambiaron todo. Ahora la medida de 3,5 pulgadas es un estándar al que se han acercado grandes marcas como G.I. Joe.

El centrarse en la creación de vehículos para maximizar beneficios es algo que marco una nueva linea de mercado. Vender playsets y coches para los muñecos, aunque estos no salieran en las películas y series que representaban, era casi una prioridad. ¡Es más! Este ultimo hecho, el de crear vehículos que no salían en las películas, marco el inicio del universo expandido de Star Wars.

Estos detalles, apoyados en el éxito de taquilla de la película, fueron los impulsores de una nueva tendencia de mercado: la imagen de marca. La marca Star Wars era tan fuerte que el resto de jugueteras se veían obligadas a crear las suyas para poder competir. Un ejemplo de esto fue MOTU, cuyo motor de inicio fue el que Mattel pudiese competir contra el Star Wars de Kenner.

Kenner, sin quererlo ni darse cuenta, cambio el rumbo del mundo del juguete. Probablemente sin su cartón del ’77 y su primera wave de Star Wars, hoy en día las empresas no se pegarían por las licencias de las películas.

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